Aunque vamos de generación
en generación, muchos de los de dentro, parecen convivir en forma plácida con
el espíritu del pesimismo y el fantasma del fatalismo, en su propia sangre.
No hay un día en el que no
escuchemos un “ahí, ahí”, “sobreviviendo”, “vivo por cabeza dura”,
“aguanta´íto”, “en la lucha, porque ya el boxeo no deja”, “mal, pero tú no
tienes la culpa”; “estoy como la gente me quería ver”, “ya me puedes ver”,
“vivo y suelto”; otros dicen, “vivo, suelto y en la capital”, y un sin número
de expresiones pesimistas, como respuesta a un saludo cotidiano del que, naturalmente,
cualquier mortal esperaría una reacción de entusiasmo.
“República Dominicana, con
una combinación única de riqueza cultural, hermosas playas y una vibrante
comunidad, es un país caribeño que ha logrado mantener altos niveles de
bienestar entre su población y fue elegido por esta encuesta como el país más
feliz del mundo”.
Así lo establece el cuarto
informe anual del “Estado Mental del Mundo” del Proyecto Global Mind, realizado
por Sapien Labs, que realizan desde el año 2020 en 71 países del mundo y que en
este 2024 ofrece la siguiente lista de los más felices: República Dominicana, Sri
Lanka, Tanzania, Panamá, Malasia, Nigeria, Venezuela, El Salvador, Costa Rica y
Uruguay.
También cita los diez países
más infelices del mundo: Uzbekistán, Reino Unido, Sudáfrica, Brasil, Tayikistán,
Australia, Egipto, Irlanda, Irak y Yemen.
El resultado de esta
encuesta no es una locura. Es la confirmación de lo que siempre se ha
predicado: la riqueza material no es lo que cuenta para establecer índices de
bienestar, satisfacción, placer, gusto, entusiasmo, felicidad. Son otros
factores, muchos de los cuales, poseemos los dominicanos a granel y que, a
veces, no nos damos cuenta.
El estudio de este grupo
revela que República Dominicana se encuentra en el primer puesto del top 10 de
los países más felices del mundo, donde el MHQ, que es la métrica o herramienta
para medir la percepción del cociente de la salud mental de uno mismo sobre sus
emociones, tiene un promedio de 91 sobre 300, según el informe presentando por
Global Mind Project, relacionado con el “Estado mental del mundo”.
La evaluación busca
encontrar, entonces, el Cociente de Salud Mental (MHQ) de un individuo, que
evalúa 47 aspectos de la salud mental, en seis categorías principales: estado
de ánimo y perspectiva, yo social, impulso y motivación, conexión mente-cuerpo,
cognición, adaptabilidad y resiliencia.
También recopila información
sobre el estilo de vida de las personas, la dinámica con familiares y amigos y
los traumas personales, a cuyas respuestas se le colocó a las personas en un
rango desde próspero hasta angustiado.
En por lo menos dos de las
categorías y en los estilos de vida evaluados, somos grandes e inigualables, lo
cual fundamenta el resultado del estudio, y ellas, a su vez, arrastran el
impacto que tienen las demás sobre los seres humanos.
Nadie en el mundo puede
exhibir más capacidad de adaptabilidad y de resiliencia que los hijos de la
patria de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella,
y Gregorio Luperón.
Sigamos siendo felices y
combinando bienestar individual con el colectivo, porque las circunstancias nos
permiten hacer eso en estos tiempos.
Me encanta escuchar al
profesor Rafael Santos Badía, director general del Instituto Nacional de
Formación Técnico Profesional (INFOTEP) cuando dice que el bienestar individual
es una aventura personal; pero que el bienestar colectivo, al que apostamos con
entusiasmo y pasión, es fruto de políticas públicas concertadas, efectivas y
eficaces.
¡Es un buen ranking!
República Dominicana encabeza la lista de los diez países más felices del
mundo. Sigamos la construcción de una sociedad que marcha al paso del tiempo,
en forma justa, equitativa y alegre. ¡Sigamos siendo dominicanos felices!

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